– Hacemos pensar a los demás vainas sobre uno mismo, para proteger así lo que nos empeñamos en esconder... y aún así, algo de ello se asoma. Esa es la base de una buena y digna neurosis en terminos freudianos.
Ya lo entendía hace algunos años, pero ahí, justo ahí, sentado en una piedra de la finca de su padre y su madre, lo asimiló y se acomodó. – Tal vez un poco tarde –se decía–, tal vez no –le decían.
Su vida adulta se puede resumir como una suerte de amalgama entre los diferentes empleos que había tenido, diferentes escenas de mundanas distracciones y su incesante rumiación mental o ansiedad no resuelta. ¿Que qué la despierta? Muchas respuestas. Las sabidas y las que aún busca.
De igual manera, cuando obtiene un empleo, se sabe proveer sus escapes para apaciguar esa constante desazón que en épocas de vulnerabilidad financiera, se le intensifica. No es el único y hace bien en solo alcanzar a suponerlo. Si él tiene muchas respuestas para su ansiedad, imagínense cuántas respuestas hay para los malestares de los individuos de cada modo de sociedad que coexisten en este mundo. Recuerda cuando en aquellas noches como estudiante de universidad, junto con otras personas, al son de algunos tragos, bromeaban con el parafraseo de una idea de Carl Rogers: "verdades hay como placas de carros existen en el mundo".
Pensamientos de un man de clase media en su plena treintena. ¿El plus? Su video está muy ambientado por el Hip-Hop. Algo bueno debe haber.
martes, 7 de abril de 2020
martes, 6 de noviembre de 2018
Al D.T que es Nadie
El siguiente es un ejercicio que hice el sábado, 3 de noviembre del año en curso. Involucra aquello que Jorge Valdano define como la cosa más importante, de las cosas menos importantes: el fútbol.
Empata el Friburgo al Bayern en el minuto 88. Así termina el partido. Un doloroso 1:1 para Kovac, DT del equipo de Münich, de ascendencia bosnioherzegovina, nacido en la Alemania del lado capitalista del muro y aún así, croata. Al fútbol lo veo como un escenario invadido de historias con Historia. Justo en este preciso instante, Niko Kovac debe estar tramitando alguna emoción como cualquier simple mortal lo ha hecho; asumo.
Uno más que entra a ese juego que me planteo en mis soliloquios mentales. Otro ex jugador que deviene DT no inicia del todo bien en su oportunidad de dirigir un camerino de equipo grande de Europa. Seguramente se emiten juicios en una junta directiva compuesta por ex jugadores y personas adineradas que representan los intereses de Adidas AG, Audi AG y Allianz SE. Todo esto bajo la no tan fantasiosa rigurosidad alemana. Ya sé... No cualquiera puede con esa presión; el adagio hecho sintagma --o viceversa-- es la antítesis a la posición que sostengo en mis vericuetos mentales. Yo me atrevo a decir que cualquiera podría con esa presión y no precisamente debe ser alguien que haya estado en un camerino de esos, como jugador profesional. Hago la siguiente salvedad: Sí creo que es imprescindible que ese alguien sea un amante del fútbol y hasta me atrevería a decir, se le podrían exigir tres condiciones más: 1) que alguna vez haya pateado un balón y ame, por lo tanto, jugar al fútbol; 2) que siga a algún equipo por efecto emocional de una historia de vida y 3) que haya acompañado a ese equipo en el Estadio, como mínimo, durante cuatro temporadas.
No obstante, la tendencia mundial es la de creer que para ser jugador profesional, se tiene que ser talentoso, aún cuando sobran ejemplos que contrarían esa creencia. Que para ser DT, se tendría que haber sido jugador profesional y talentoso, cuando también sobran ejemplos de humanos endiosados que nada superlativo han logrado en la línea punteada que se dibuja al lado del rectángulo más popular del globo. Diría que para ambas carreras, los ya tan naturalizados privilegios están al orden del día, los cuales se ven fortalecidos por el contexto social, cultural y político que sirvan de marco para el fenómeno del fútbol.
Hoy, los equipos considerados como grandes de Europa, y algunos casos en Sur América, se cree que solo los pueden dirigir ex jugadores destacados (tipo Zidane o Gallardo), pero parece obviarse los logros de directores técnicos como Jürgen Klopp. ¿Un ex delantero/defensa central destacado en su paso por la Bundesliga? Según las estadísticas, el promedio de gol de Klopp fue de 0,15 goles en 340 partidos como profesional. No es muy alto para un delantero/defensa central (!). Tampoco defendió la camiseta de la selección alemana. No obstante, el Liverpool ha resurgido con un plantel sin súper estrellas con alto impacto en el comercio exageradamente neo-liberal del fútbol. Que ha valorizado a sus jugadores no se cuestiona, si queremos hablar esa jerga empresarial. No creo que Salah hubiera obtenido tantos votos nulos en las más recientes elecciones egipicias, si no hubiese caído en este Liverpool. ¡Listo! Perdió contra Zidane y no culpemos a Karius (¿lo recuerdan?). Pero, ¿se discute que es un gran DT sin ser un ex jugador legendario? No lo pondría en duda.
Valoro más al hombre o mujer que ha hecho una apuesta seria, responsable y advertida del (in)mundillo hacia el cual se abalanza conscientemente. Se me hacen más heroicas ese tipo de historias y creo que faltan más relatos sobre directores técnicos que no fueron jugadores profesionales, pero destacan en su formación como DT, para lograr que varias personas encuentren cómo, entre todos, se pueden lograr objetivos sublimes, que abren posibilidades hacia la eternidad. Puede ser que alguien así convoque más.
La siguiente escena se me presenta como un delirio:
El que "no ha ganado nada", "se gana" a esos semidioses que creen han ganado todo. Se "los gana" con palabras que invitan a cerrar los ojos y recordar lo más vívidamente posible todas esas copas en las que participaron, las cuales "nadie valoraba", y que ganadas o no, ahí están donde están: ganándose la vida jugando.
¡Viva el fútbol!
Empata el Friburgo al Bayern en el minuto 88. Así termina el partido. Un doloroso 1:1 para Kovac, DT del equipo de Münich, de ascendencia bosnioherzegovina, nacido en la Alemania del lado capitalista del muro y aún así, croata. Al fútbol lo veo como un escenario invadido de historias con Historia. Justo en este preciso instante, Niko Kovac debe estar tramitando alguna emoción como cualquier simple mortal lo ha hecho; asumo.
Uno más que entra a ese juego que me planteo en mis soliloquios mentales. Otro ex jugador que deviene DT no inicia del todo bien en su oportunidad de dirigir un camerino de equipo grande de Europa. Seguramente se emiten juicios en una junta directiva compuesta por ex jugadores y personas adineradas que representan los intereses de Adidas AG, Audi AG y Allianz SE. Todo esto bajo la no tan fantasiosa rigurosidad alemana. Ya sé... No cualquiera puede con esa presión; el adagio hecho sintagma --o viceversa-- es la antítesis a la posición que sostengo en mis vericuetos mentales. Yo me atrevo a decir que cualquiera podría con esa presión y no precisamente debe ser alguien que haya estado en un camerino de esos, como jugador profesional. Hago la siguiente salvedad: Sí creo que es imprescindible que ese alguien sea un amante del fútbol y hasta me atrevería a decir, se le podrían exigir tres condiciones más: 1) que alguna vez haya pateado un balón y ame, por lo tanto, jugar al fútbol; 2) que siga a algún equipo por efecto emocional de una historia de vida y 3) que haya acompañado a ese equipo en el Estadio, como mínimo, durante cuatro temporadas.
No obstante, la tendencia mundial es la de creer que para ser jugador profesional, se tiene que ser talentoso, aún cuando sobran ejemplos que contrarían esa creencia. Que para ser DT, se tendría que haber sido jugador profesional y talentoso, cuando también sobran ejemplos de humanos endiosados que nada superlativo han logrado en la línea punteada que se dibuja al lado del rectángulo más popular del globo. Diría que para ambas carreras, los ya tan naturalizados privilegios están al orden del día, los cuales se ven fortalecidos por el contexto social, cultural y político que sirvan de marco para el fenómeno del fútbol.
Hoy, los equipos considerados como grandes de Europa, y algunos casos en Sur América, se cree que solo los pueden dirigir ex jugadores destacados (tipo Zidane o Gallardo), pero parece obviarse los logros de directores técnicos como Jürgen Klopp. ¿Un ex delantero/defensa central destacado en su paso por la Bundesliga? Según las estadísticas, el promedio de gol de Klopp fue de 0,15 goles en 340 partidos como profesional. No es muy alto para un delantero/defensa central (!). Tampoco defendió la camiseta de la selección alemana. No obstante, el Liverpool ha resurgido con un plantel sin súper estrellas con alto impacto en el comercio exageradamente neo-liberal del fútbol. Que ha valorizado a sus jugadores no se cuestiona, si queremos hablar esa jerga empresarial. No creo que Salah hubiera obtenido tantos votos nulos en las más recientes elecciones egipicias, si no hubiese caído en este Liverpool. ¡Listo! Perdió contra Zidane y no culpemos a Karius (¿lo recuerdan?). Pero, ¿se discute que es un gran DT sin ser un ex jugador legendario? No lo pondría en duda.
Valoro más al hombre o mujer que ha hecho una apuesta seria, responsable y advertida del (in)mundillo hacia el cual se abalanza conscientemente. Se me hacen más heroicas ese tipo de historias y creo que faltan más relatos sobre directores técnicos que no fueron jugadores profesionales, pero destacan en su formación como DT, para lograr que varias personas encuentren cómo, entre todos, se pueden lograr objetivos sublimes, que abren posibilidades hacia la eternidad. Puede ser que alguien así convoque más.
La siguiente escena se me presenta como un delirio:
El que "no ha ganado nada", "se gana" a esos semidioses que creen han ganado todo. Se "los gana" con palabras que invitan a cerrar los ojos y recordar lo más vívidamente posible todas esas copas en las que participaron, las cuales "nadie valoraba", y que ganadas o no, ahí están donde están: ganándose la vida jugando.
¡Viva el fútbol!
miércoles, 3 de octubre de 2018
Circular sur 302 de diciembre
De esos días extraños en los que el compromiso
se hizo extraño.
Al menos ajeno
o aburridor.
La lluvia siempre ahí
acompañando estas palabras.
Siempre musa.
Esa constante pero periódica goteada voz.
Todo, por obvias y claras razones
más lento.
Ya es de noche.
Lo que debí hacer
es un recuerdo.
Aunque me aturde el alma
en forma de lamento
y cada vez develo
que día a día ya viene siendo
mucho lo que me miento.
miércoles, 26 de septiembre de 2018
De la malparidez
Soy una mala persona
mis acciones me lo dicen.
Lloro un día por el dolor causado
y al siguiente hiero a un ser amado.
La desdicha que causo no ha de ser poca
cuando respondo feo por el desespero que me provoca
la interrupción de una supuesta tranquilidad
que no alcanzo.
Tengo un problema y lo sé
como sé también que nunca supe nada.
Tan solo hoy entra
en el dominio de lo sabido
que en el frontis de mi ser
yace un malparido.
mis acciones me lo dicen.
Lloro un día por el dolor causado
y al siguiente hiero a un ser amado.
La desdicha que causo no ha de ser poca
cuando respondo feo por el desespero que me provoca
la interrupción de una supuesta tranquilidad
que no alcanzo.
Tengo un problema y lo sé
como sé también que nunca supe nada.
Tan solo hoy entra
en el dominio de lo sabido
que en el frontis de mi ser
yace un malparido.
jueves, 20 de septiembre de 2018
Mi silencio
El día es perfecto.
Lleno mi silencio con lo que quiero.
Puede ser el sonido de la lluvia
que tanto me recuerda a Nueva York.
No sé el por qué
solo lo sé.
Puede ser con música
de la más amplia variedad.
Muchas veces es con voces
de inseguridad
Mensajes en mi mente que me limitan
y hacen sentir todo esto
como palabras sueltas
sin asidero serio
sin posibilidades reales.
Otras veces es con voces alentadoras
cuyos ánimos me permiten escribir
para así poder discurrir
entre aquello que ya no fui
y con todo lo que puede hacer parte
de la posibilidad de existir.
Yo con mis silencios
mis silencios conmigo.
Extraña combinación esa
de llenar con sonidos
aquello que debe permanecer
enmudecido.
El silencio es creador
y precisa cierto ardor.
Por eso el sonido
y su candor
hacen de mi silencio
por siempre
un clamor.
¡Un grito por la vida!
Para lo que será
con lo que soy
y narrador de cómo voy.
miércoles, 19 de septiembre de 2018
A mis 32 años (escribía)
Por medio del otro uno contempla:
Lo que no fue
lo que no será
y lo que se puede hacer.
Ya son más para dividir:
Hasta el día de hoy sonrisas
como tristezas por redimir.
Empieza a rodar la película
no hay trailer pa esta vuelta.
Despiertas de la somnolencia
Que sin duda hasta hoy
ha marcado tu existencia.
Nada es gratis y ya eso lo sabías;
crecer fue un mal chiste
para quien disfrutaba los días.
Madrugabas si querías
el diario era explorar,
de niño las cosas parecían
que siempre iban a durar.
Luego llega eso de dudar
¡Viva la puta adolescencia!
En ella determinas
parte de tu esencia.
Así conocí el rap de frente
me salió acné en la frente
pensar en lo malo era recurrente
y era raro que eso pasara
en el pelao con “don de gente”.
Puede que haya talento en algo de esto
como puede que mis versos sean feos
como el incesto.
No hay nada en su-puesto.
Valen más unos senadores
que montones de profesores.
Por eso la alegría alimenta
un país de soñadores.
Unos se la ganan a lo bien
y otros con patecabras.
Pero yo en lo mío y cada quien
en lo suyo.
Sigo intentando un mejor futuro:
primero, propio;
segundo, con los cercanos
y tercero, lo más ajeno.
Me empeño por no ser cualquiera
pero tampoco el primero.
Cada quien hace su relación
con el Amo: dinero.
lunes, 3 de septiembre de 2018
Sobre lo que escribo
¡Aprecio mi locura!
Estas notas hablan de ella.
No sé decir si la amo
ya que no sé si a ella me dedique.
El miedo inunda mi visión
y eres tú, escritura,
aquella acción difusa
en un horizonte
que llamo porvenir.
Esto que escribo son mis palabras a través de un personaje que no soy capaz de nombrar... quizá de inventar. Sé que para dar lugar a una buena narrativa debo fusionar algo imaginario con la realidad que me rodea. ¡Dejemos de filosofar! Se entiende claramente a qué realidad me refiero. No se entienda la aclaración como pura frivolidad, pues discusiones y conversaciones del tipo "filosóficas" me deleitan enormemente, pero a ningún buen puerto me han acercado –acaso por fugaces momentos en la corriente del río Tempo.
Pero sin desviarme del asunto, es aquél personaje el que escribe o al que escriben. Esa es la trama que siempre trato de plasmar, pues no soy quien escribe, es el personaje el que desea hablar a través de mi supuesta capacidad para escribir. Tal vez sea yo siempre el (anti)héroe de esta epopeya, pero siempre con afán de darle nombre a una historia a través de un personaje, pues toda historia es Historia cuando el personaje es bien definido y su vida cobra un sentido dentro de la trama.
¡Qué curioso! Es en este preciso instante que me urge plantear mi ridiculum vitae como mecanismo de presentación para este yo que sigue encubriéndose en palabrerías.
Quede dicho y consignado,
que cualquier desdichado que de ahora en adelante miente,
no es más que una faceta de los enredos de mi mente.
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